domingo, 6 de enero de 2008

Los espíritus incorpóreos de quienes habían muerto durante el año precedente regresaban en busca de cuerpos vivientes para encarnarse durante un año más, como única esperanza para lograr la vida eterna. Los vivos, naturalmente, no estaban dispuestos a ser objeto de posesión. Por eso, la noche del 31 de octubre, los aldeanos, se vestían con toda clase de trajes siniestros y recorrían los alrededores destruyendo lo que encontraban a su paso para espantar a los espíritus que buscaban cuerpos para poseer. mas...

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